Hij@s de Papá- El Sol / Hij@s de Mamá-La Luna

El arquetipo del padre representa al elemento Fuego y al sol, cuya función es impulsar y motivar al hijo para que puedan explorar el mundo y llegar hacia sus metas. En cambio, el arquetipo de la madre hace referencia al elemento Agua y la Luna. Su tarea es afianzarlos emocionalmente, dar seguridad y sentido de pertenencia.

Los hijos del padre reciben la denominación de hijos de Fuego o del sol  y su movimiento es hacia afuera. A los hijos de la madre se les conoce como hijos del Agua o de la Luna, cuyo movimiento es más hacia abajo y la raíz. Dependiendo de las potencialidades que los hijos vengan a desarrollar, se inclinarán más hacia el padre o hacia la madre.

Los hijos del padre  buscan una llama que los acerque al Sol. El padre fuego capta las debilidades de sus hij@s e intuye todo su potencial. Al igual que la mamá pájaro da el último empujón a su pajarito para que vuele, el papá Fuego como si de un dragón se tratase, saca su llama para empujar a su bebé hacia el Sol. Ahí se crea una necesidad y un vínculo de ayuda con el fin de que la criatura pueda llegar a su objetivo.

Pero a veces esto no sucede así, este papá de Fuego o dragón no es capaz de soltarlo tras la última llamarada de Fuego que lo impulsa a ser hij@. No puede  asimilar que su cometido ha llegado a su fin y que necesita aflojar las amarras para dejarlo libre y que el resto del camino lo pueda hacer su hij@. Quiere acompañarlo hasta el final y mostrarle los senderos más seguros por donde considera que debe ir, extralimitándose en sus funciones.

Como consecuencia crea una dependencia en el hij@ que le lleva a no saber cómo caminar solo. Duda si avanzar según sus propias pautas o las de su papá. Esto le  generará un miedo y un vacío muy profundo cuando su papá ya no esté a su lado. Ignora de qué manera moverse y dirigirse, pudiendo llegar a paralizarse por completo.

Sin embargo, cuando se da en positivo y de manera natural, aceptando que hay un límite en el que hay que soltar le enseña que puede continuar solo. Aquí el hijo logra integrar dentro ese impulso que su papá le dio. Esta es la fuerza verdadera que le empuja hacia delante, la que le acompaña e ilumina en los momentos de oscuridad. En ese caso ya no hay dependencia porque cada cual  sabe su lugar.

Papá Fuego desea correr tras su hij@ con la intención de cobijarlo y  acompañarlo a cada paso. Es muy duro aceptar el límite donde debe cortar el miedo interno que lleva consigo. Necesita sentir la seguridad de que aquello que ha creado e impulsado llegue a su objetivo final. No es fácil confiar porque le aterra la idea de que su hij@ se pueda apagar.

Todo  padre se situará en una polaridad. Uno de sus extremos estará más orientado a protegerlo de sus carencias y flaquezas para poder salvarlo y levantarlo. Y en el otro polo, estará más centrado en proyectar la potencialidad que puede ver en su hij@ olvidándose de que tiene límites y es vulnerable.

Por un lado, estarían los padres sobreprotectores y por otro, los padres rígidos. Los padres que se acercan a un punto intermedio, son los que pueden ver con mayor claridad hasta donde llegan sus funciones. De esa manera, pueden sostener e impulsar al hij@ con una mayor conciencia, sin extralimitarse en sus tareas.

Los hij@s de la madre (Agua-Luna)  son niñ@s que juegan, ríen y cantan al estar conectados a mamá. La Luna les aporta permiso y espacio para que se puedan expresar. Su fuerza está en las raíces, en el asiento seguro y el buen arraigo. Desde fuera, pueden parecer a veces desequilibrados, con altibajos, fuertes cambios de humor y que viven intensamente sus emociones.

Pueden dar la impresión de que no tienen disciplina de base en  su personalidad.  Han venido a explorar y vivir en profundidad el mundo emocional. La mamá Luna les ofrece ese sostén para que puedan investigar, les transmite seguridad al caer y les acompaña en la oscuridad.

Sin embargo todas las mamás Lunas no están preparadas para dar ese sostén y exponerse a la crítica del mundo. No todas pueden cargar con la culpa de ser una mala mamá, cuando sus hij@s no cumplan con los patrones establecidos por la sociedad.

Es muy común que se asusten y conviertan esa seguridad en rigidez, anteponiendo a las emociones de sus hij@s lo que deben hacer, cómo deben comportarse y por dónde deben ir. Se apresuran e interrumpen los procesos emocionales por temor a no poder sostener el sufrimiento de sus hij@s. Sienten miedo a  quedar atrapadas en la fantasía catastrófica de que las emociones los puedan desbordar y perder el control.

En ese sendero de la Luna que lleva a su hij@s hacia el interior y el centro de su corazón, también debe dejar que integren esos rayos de luz que su mamá les ha dado. Así podrán ver esa claridad y esa bombilla encendida dentro cuando bajen a sus profundidades. Esa luz les servirá de hilo conductor para devolverlos al exterior y conectarlos con el resto del mundo y el universo.

De ese modo se sentirán acompañados y no estarán perdidos en la oscuridad.  La Luna mamá les aporta ese apoyo interior, constituye esa raíz, protección y confianza para que el hij@ pueda transitar por las sombras y regresar de nuevo al mundo exterior y la luz.

Depende de la conciencia de esa mamá Luna, del polo en el que se encuentre y lo cerca que pueda moverse en el punto intermedio para permitir que esto pueda ser de esta manera. A nivel interno existe una contradicción con la imagen estereotipada del exterior de la mamá que sobreprotege y el papá que da alas y expande, de la mamá que agarra y el papá que suelta. Internamente no es así, la mamá Agua y el papá Fuego se intercambia los papeles.

El papá Fuego siente un  miedo soterrado a soltar a su hij@, que no suele mostrar hacia fuera y que disfraza. Cuanto más rechaza ese miedo más se aleja de su función. Para él no es fácil asimilar sus temores y soltar a sus hij@s con el fin de que vuelen, aunque en la apariencia pueda parecer lo contrario. Esto les lleva a tener incluso más miedos que la madre. Sólo si se permite expresar abiertamente sus miedos estará en condiciones de dejarlos volar.

La mamá Luna centrada tiene una mayor confianza en la vida y sus procesos, lo que posibilita que sea más consciente de sus miedos. Eso le ayuda a no interrumpir su crecimiento cuando llegan de fuera las críticas y los juicios de ser mala madre. Cuando esto no sucede se disfrazan de sobreprotectoras para conectar con lo que se espera de una buena madre. En ambos casos, depende de lo alejad@s que puedan estar del centro y escorad@s en los polos. Así se da los diversos tipos de mamás Lunas o papás Fuego que puedan existir.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Información básica sobre protección de datos Ver más

  • Responsable ADALIA QUINTANA RAMOS.
  • Finalidad  Moderar los comentarios.
  • Legitimación Su consentimiento.
  • Destinatarios  CLOUD BUILDERS S.A.
  • Derechos Acceder, rectificar y suprimir los datos.
  • Información Adicional Puede consultar la información detallada en la Política de Privacidad.